Saliendo de Boscastle y de camino a otro encuentro con las leyendas hicimos parada en Launceston, que posee una de las iglesias, porque decir catedral seria exagerar, más curiosas que he visto ultimamente, toda ella grabada en su exterior. Por dentro un poco como todas las de la zona con su rincon/guardería, sus almohadas para arrodillarse, alguna son pequeñas obras de arte a medio punto. Y la inevitable señora, toda amabilidad que te da un papelito con la historia del recinto al tiempoque te señala la tipica lechera (de las de granja) con agujero en la parte superior destinada a recogir «la voluntad»
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