Ayer cuando supe lo del accidente sin poder evitarlo mi pensamiento fue para mi familia, para esos hijos que viajan por placer, por trabajo, porque la vida les alejado geograficamente de lo que antes era su casa. cCuantas veces al cabo del año mi yerno se sube a un avión para cruzar medio mundo. Cuantas veces yo viajo para estar con ellos. Cuantas veces mi hija se embarca con los niños, y todo su arsenal de juguetes biberones, cochecitos, simplemente para venir a estar unos días con nosotros.
Nos pasamos el tiempo poniendo nuestra vida en peligro, no hace falta subir a un avion para ello. Cada semana, cada día hay gente que sale de casa camino del trabajo, a buscar a la novia, a correr una juerga con los amigos, a fotografiar pajaros curiosos o pasar la tarde en Ikea.
No hace falta ir lejos para vivir la tragedia. Pero una cosa es la tragedia solitaria teniendo como unicos testigos la gente que viaja en sentido contrario y que inevitablemente levanta el pie del acelerador, no por precaución sino, demasiadas veces por malsana curiosidad.
A veces, no muchas porque no tengo esa tendencia, pero alguna vez sí que he pensado como reaccionaría yo ante una situación como la que desgraciadamente estan viviendo los familiares de las victimas hoy y durante los proximos días, digo días porque irremediablemente su drama dejará de ser noticia en una o dos semanas y entonces estaran solos.
No sé como reaccionaría, es una situación que escapa tanto a mi capacidad de imaginar el dolor que me resulta muy difícil saber cual sería mi actitud pero algunas cosas sí que sé, que yo no haría. Por ejemplo:
Yo no iría al lugar del accidente principalmente porque.
Yo no estaria donde estuvieran los medios de comunicación.
Yo no estaría donde hubiera un político cerca.
Yo no asistiria a un funeral de estado.
Yo no quiero que me consuele un señor o una señora a los que conozco de nada solo porque sean reyes de un pais que cada día que pasa se me hace más ajeno.
Yo no querria compartir mi duelo con alguien a quien no conozco por más profesional que sea en ello.
Afortunadamente mi vida esta llena de gente que seguro estarian a mi lado, también profesionales; en mi agenda tengo un par de buenas amigas a las que siempre he dicho que solo tienen un defecto ser psicólogas, pero llegado el caso antes estarían ellas que un extraño.
Estas situaciones, estos dramas despiertan un circo mediático que me resisto a entender.
Ayer hice un pequeño «seguimiento» de los comentarios en mi facebook i twitter.
Al principio se leian cosas como «lo barato sale caro» refiriendose a que era una linea low cost.
Despues vino el comentario técnico, yo no sabia que en este país, tambien en mis redes sociales hubiera tantos especialistas en aeronautica, control de vuelos y gestion de emergencias; los había en mi facebook y tambien en el bar de al lado y por supuesto en las radios y televisiones que pronto empezaron a, como decimos aquí, «desbarrar» que vendría a ser una forma contundente de divagar o perder el norte, en comentarios que no tenía mucho más pesoque los que hacían mis «amigos» en facebook, es decir la mayoria sin conocimiento de nada y sin argumentos. Porque los especialistas que llevaban, si lo eran, se limitaban a decir cosas, «como no tenemos datos» «eso entra en el terreno de la especulación.
Después, más tarde, como era de esperar, el mundo virtual entró la fase drama.
Siempre he pensado, y creo no estar muy equivocada que hay un tipo de personas que ante dramas de estas dimensiones tienen como principal y puede que único objetivo el localizar en su cercaníaalgo o alguien que lo vincule directamente con el suceso.
Ayer cuando se supo que dos de las víctimas habían actuado en el Liceu estas últimas semanas, se produjo la eclosión de sentimientos, que hasta un cierto punto se justifican porque poder poner cara al drama aunque solo sea porque le has abierto la puerta del camerino o le has gestionado la targeta de seguridad, de alguna manera te acerca al dolor. Pero cuando las cosas empezaron a salirse de madre fue cuando se supo el destino malvado había puesto la guinda a su macabra acción, llevandose también la vida a un bebé de pocos meses.
Esas pequeñas o grandes cosas, te acercan al dolor y si el sentimiento es sincero y dde alguna forma razonablemente mesurado, no hay nada que decir; pero cuando se habla del dolor ajeno solo por referencias de una forma exagerada, casi teatral, dando la apariencia de que el único objetivo de tanta expresión desmesurada tiene como único objetivo el sentirte protagonista, macabro protagonista, de una historia truncada entonces eso, para mi es la mayor crueldad. Y cuando son los medios los que actuan siguiendo estas pautas, entonces lo encuentro execrable.
Nadie, salvo los directamente afectados, necesitan una lista.
La lista desgraciadamente, se hace sola.
Descansen en paz.







