
11 de semptiembre de 2001, 11 de marzo de 2004, 7 de julio de 2005, (…) a ese calendario macabro ahora hay que añadir una nueva fecha, 7 de enero de 2015, ya son demasiadas .
Es horrible, me siento incapaz de ponerme en el lugar de esa esposa, madre, hija que esta mañana despertó pensando que hoy seria un dia cualquiera y que por la noche al acostarse lo haría despues de dar un beso a papá, habiendo hablado con su hijo, ese chico que nunca la llama pero que ella sabe que le quiere. Esta, como todas las noches desde dios sabe cuanto esa esposa hoy volvería a mirar en la penumbra del dormitorio la silueta de su marido pensando si tirarle un zapatilla o ahogarlo con la almohada todo para que dejase de roncar. Hoy, en Paris, se han roto familias se han perdido padres, madres, hijos, amigos, vecinos. En el intrincado tejido de las relaciones personales hoy en de repente han aparecido vacíos, que por su brutalidad parecen aun más grandes.
Si, ciertamente ya son demasiadas las fechas del calendario del horror. Pero esas fechas , las que se adueñan de los titulares de la prensa, aun en su gravedad, y desde mi personal punto de vista no son las más graves. sin ir más lejos, hoy mismo un coche bomba ha segado 31 vidas o quiza solo eran, claro que segun algunos son más de 40.

Es igual, eso ya forma parte del pasado, como los otros 25 muertos de mediados de diciembre o los de octubre o los de septiembre que quizá no fueron en Yemen pero si en irak, que más da todo eso esta muy lejos de nuestras calles limpias y ordenadas de la vieja europa hoy un poco menos ordenadas y no tan limpias porque estan manchadas de sangre.
Sí, lo de hoy es terrible, pero en su horror no dejo de pensar cuantos muertos «de allí» vale uno «de aquí». ¿Quien se acuerda de aquellas 200 niñas primero secuestradas, después supuestamente convertidas y casadas por voluntad propia con sus raptores? ¿cuantas dilapidaciones se producen por cada una que llega a nuestro Facebook o nuestro Twitter? ¿Cuantas ablaciones se producen al día, en nombre de no sé qué ni quién? ¿donde está Dios en todo esto?
Vaya mi más sentido pésame por todas las víctimas, todas.







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