Esta noche cuando a eso de las 12 lluc ha soltado unos cuantos berridos ha empezado oficialmente mi jornada laboral como canguro. Porque ese y no otro es el motivo para que me haya trasladado temporalmente a Londres.
– si dentro de diez minutos sigue protestando subo a ver qué pasa.
Supongo que no pasaba nada grave porque cuando he vuelto a abrir el ojo o el oído ha sido a eso de las cuatro de la madrugada cuando el chaval, que es muy leído, ha vuelto a expresar sus quejas respecto de la balanza de pagos o cualquier otro tema lo bastante aburrido como para que ambos volviéramos a dormir
Después de algunas disquisiciones sobre si desayuno con los zapatos en la mano o no, por fin hemos llegado a un acuerdo y a las ocho salíamos de casa camino de la guardería y a las ocho y cinco volvíamos a casa porque yo me había olvidado el paraguas lo que aquí solo puede ser considerado como una soberana estupidez. Incluso cuando el cielo se ve así. Si ya se que en por ahí en la tele dicen que se acerca una borrasca a Inglaterra que es algo así como el armagedon, pero esta mañana la cosa estaba así, tal cual como la veis lo que no impide que dos horas después lloviera,y que después dejase de llover y así siempre.

Después de la guardería y un visita al supermercado con la consabida crisis de las «coins» lo de aclararse con las monedas de un país que no es el propio, de verdad que es un rollo . Por suerte nada más llegar compré una Oyster Card, curioso nombre que recibe la tarjeta pre pago del transporte publico en Londres. Pagas un deposito de cinco libras y a partir de ahí la vas recargando, con ello te ahorras el contar monedas (si compras un billete en el bus además de más caro no admiten billetes) y también dinero porque con la Oyster los viajes salen más baratos.
Ya en el autobus he mantenido una amable conversación con una lady (lady dudo que lo fuera pero es que era tan british.) que a mi pregunta ¿Este autobús lleva a Chelseo Hospital? (en inglés obviamente) además de confirmar lo que yo ya sospechaba enseguida se ha interesado por el Maxi-cosi vacío que llevaba. ¿es para un bebé? y a partir de ahí un amable pero exhaustivo interrogatorio al más puro estilo scotland yarda, Muy polite todo, eso si.
Y de ahí el título del post; porque hoy he pasado buena parte del día en el hospital. concretamente en el Chelsea Westminster Hospital. Donde anoche nació mi nieta. Esta preciosidad de criatura.

De todos los motivos posibles para ir a un hospital este es sin duda el mejor y si encima la madre se encuentra bien, dentro de lo aceptable y la niña es tranquila pues miel sobre hojuelas. Lo de la madre irá a mejor y lo de la niña, creo que es una maniobra de distracción.
Bien mi experiencia en hospitales extranjeros, es afortunadamente muy limitada . Tuve la oportunidad de pasear por uno en Zurich, muy de diseño, con muchísimos fisioterapeutas; una cantidad ingente de enfermeras y auxiliar, que entre sus múltiples funciones estaba la de sacar a los fumadores recalcitrantes,a con cáncer o no en silla de ruedas al exterior del hospital a fumarse un pito, tal cual lo digo así lo presencié.
Hoy al entrar he visto alguno fumando pero salía por su cuenta.
Nada más entrar te encuentras con el cartelito de «este hospital fue inaugurado por su majestad en tal y tal 1993». Es un edificio como poco curioso , nada que ver con nuestro concepto de hospital. La verdad es que este tiene más pinta de centro comercial que de centro de salud.


Como otros hospitales del reino unido (no se si todos) este tiene clientela de sanidad publica (el concepto sanidad publica no es igual en España que en el resto del mundo pero haberla hayla) la privada se concreta en alas separadas , en las que por ejemplo encuentras salas de parto más cercanas a las que se ven en las peliculas de la tele tipo habitación de hotel con aparatos médicos que a aquella especie de quirófano/sala de torturas o de interrogatorio donde nacieron mis hijos y habitaciones individuales con servicio hostelero en principio privilegiado que bien que te lo cobran, la comida pintaba bien, la atención de las midwifes (comadronas) excelentes, lo de hacer la cama del acompañante pasadas las 6 de la tarde, un pelín memorable y la enfermera estúpida que no le traía algo para el ardor de estomago a mi hija, ardor provocado en parte por traerle los calmantes a deshora, digno de poner en los comentarios de salida.
Por lo demás la atención medicañ general durante el parto ha sido muy buena, en palabras de mi hija que para eso ya tiene experiencia.
¿Curiosidades del hospital? Bueno pues creo yo que no es muy habitual que en la cafetería que queda totalmente abierta al espacio de las fotografías superiores haya un señor tocando el piano .

El bastón es del pianista. una gran pecera donde mucha gente se hacía fotos y que en el quiosco de revistas la más vendida con mucho (lo he preguntado) sea Hello, la versión inglesa de nuestra Hola. con el mismo maqueado algunos reportajes seguro que repetidos, pero sin la Preysler. al menos esta semana no salía. No se cuanto vale el Hola en España pero aquí el Hello sale por 2 libras.
Y hasta aquí la crónica de hoy, mañana ya veremos que toca, pero por los mocos que tiene el niño, creo que será un intensivo de farmacia o algo parecido.









