Pues si, ya estamos en la recta final del embarazo.
Me decía el otro día una amiga que esto de hablar en plural sobre el embarazo de mi hija no era muy correcto. Pues mira, que no lo se. Éssta es de las pocas cosas buenas que ha tenido eso de que la hija se me fuera a vivir a Suiza; a parte de conocer ese pais, lo mejor es vivir en vivo y en directo, el día a día del spring final de esa carrera de fondo que es un embarazo.
Quedan poco más de cinco semanas, para ella algo así como una eternidad, para mi cuatro días, para conocer al tipejo ese que mi hija lleva encima. Porque le hemos visto la cara en las ecografias esas supermodernas, porque sino pensariamos que es primo hermano de Alien «The return» . Por Dios como se mueve el bicho he tenido tres hijos ni ninguno se movía así. Con razón mi hija se queja, Si a los patadones unes el calor, los pies hinchados y todas esas lindezas que suelen acompañar el final de un embarazo mas si es el primero porque en el segundo y no digamos ya el tercero no tienes tiempo para nada ni para la ciática, pues digamos que mi hija está lo que se dice, pesada, no en sentido figurado que la pobre se porta muy bien, esta pesada porque eso pesa, para que engañarnos, un embarazo es como llevar una sandia colgando, que encima se mueve y que encima ha de salir de donde se encuentra y eso no se pude hacer en porciones, por eso es muy interesante acudir a los cursos esos de preparación al parto como ese al que acude mi hija. Es muy importante la música.

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Así que aquí estamos aguantando el calor y esperando.








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