
Desde que saltó a los medios el asunto ese del Super yerno, alias Urdangarín, si algo me ha molestado no ha sido el que se haya podido meter dinero en el bolsillo o no, cosa que aun está por probar, ni la cantidad que haya podido ser. Tampoco el pequeño detalle de que haya usado como pantalla de esas supuestas actuaciones, aun por probar, una ONG. No, lo que más me ha molestado ha sido la estupidez. Porque suponiendo que todo lo que se dice sea cierto, aunque solo sea en parte, hay que ser muy estupido o desmesuradamente ambicioso para poner en peligro una situación de privilegio por quitame/ponme aquí unos milloncejos. Sin ánimo de ofender, pero hay que ser muy tonto para dejar escapar la oportunidad de vivir como un rajá sin apenas esfuerzo. Los muy monarquicos, algunos conozco, me diran,
No de privilegio nada que todos trabajan.
Una mierda! trabajar es otra cosa, lo que pasa es que sino lo has hecho nunca entender el concepto «trabajo» puede resultar dificil de entender e inducir a error. Quiero decir que tener un puesto de trabajo remunerado en alguna gran empresa, falto de contenido, sin obligaciones horarias ni responsabilidades eso no es trabajar, eso es un chollo.
Una de las formas tradicionales de acceder a un chollo es el braguetazo bidireeccional, porque a estos efectos tanto da si lo das o te lo dan.
Desde tiempos inmemoriales las monarquias han hecho del braguetazo uno de sus pilares, a veces salen bien por ejemplo el Principe de Edimburgo, esposo de la reina de Inglaterra, quien ha sabido mantener un perfecto equilibrio entre su posición social y sus acrtividades lúdicas. En el otro extremo y sin dejar la Gran Bretaña, encontrariamos, por ejemplo, a Ana Bolena, a la que el braguetazo le provocó una terrible jaqueca no a si a su hija.
Puede que algún día lo de Urdangarín se aclare, o no, pero siempre quedará aquella duda. Ves, esto no le pasará a su medio ex-cuñado Don Jaime de Marichalar que en este sentido parece haber sabido jugar mejor sus cartas o sus pañuelos.

No tengo el gusto ni el disgusto de conocerle personalmente pero mi yerno se me pone con estas pintas y yo a la boda no voy.
¿Qué ha pasado esta Semana Santa en la finca de Soria con la escopeta y el dedo de Froilán? Ni lo sé ni me importa. Pero me pasa a mi, y estoy segura de que tal como llego al hospital con el niño, me vienen la policía y espabilate despues a aclarar el asunto.
Estas cosas inducen a la meditación.
¿Porque salen toda esta gente un día y otro también en la prensa? ¿Qué tienen ellos que no tenga yo o cualquier otro? ¿Tienen algun tipo de estudios? ¿Han publicado algún libro? ¿Han encontrado; quizá la cura contra el cancer? No, nada, toda su fama y mérito la deben exclusivamente a que un día se casaron con alguien, lo que, salvando las distancias o no, los sitúa a un nivel de méritos parecido a Belén Esteban con la diferencia de que esa a día de hoy, que yo sepa, aun no me ha constado un duro
No estas equivocada que todos trabajan – insitirán los monárquicos
Si claro y pasaron un proceso de selección de cagate lorito,. Venga calla y sigue buscando tu escudo heraldico
En medio de todo esto, va usted majestad y cuando en la prensa ya se empezaba a criticar el que usted, en tanto que abuelo, aun no hubiera ido a visitar a su nieto malherido, nos enteramos de que no lo habíais hecho porque andabais por Africa y que encima os habéis lesionado de cierta gravedad, cosa que lamento, porque entre otras cosas eso me costará un pastón.
Majestad, la jodisteis y de qué manera.
¿Qué pasa, que con los años nos volvemos todos tontos? ¿Hay que explicarle majestad que la perspectiva de tener como rey en un futuro lejano, a su hijo y alteza Don Felipe es algo que la mayoría de sus subditos no acabamos de digerir? ¿Hay que explicarle majestad que en este pais hay poco monarquico y mucho republicano? ¿Hay que explicarle Majestad que una cosa es ser monarquico y otra Juan Carlista?.
Los que peinamos canas y vivimos la transición en pleno uso de nuestras facultades, sabemos que allí pasaron muchas cosas y que de alguna forma voluntaria o no, yo creo mucho en aquello de «empujado por los elementos o circunstancias» usted tuvo al parecer un papel muy relevante en el hecho de que no nos liasemos a hostias, aunque fuera por el canto de un duro. Siempre claro está, aceptando el que la verdad nunca la sabremos.
Lamentablemente los que hoy tienen 45 años o menos ya no tienen un recuerdo directo y personal de aquella etapa. Para toda esta gente, que son muchos, usted es un señor algo mayor que vive en un palacio rodeado de gente que vistos desde fuera no da un palo al agua que se pasan la vida de cena en cena, con el gasto de ropa zapatos y bolsos de fiesta que eso supone; que cuando van por la calle como «gente normal» lo hacen rodeados de policia que cuesta un ojo de la cara. Que no han de buscar hotel para las vacaciones. Que cuando van al futbol, a un concierto, a la opera o donde les de la gana (que de eso se trata) no han de preocuparse por las entradas. Que muy probablemente no sepan lo que cuesta un café porque siempre hay un gilipollas que se lo paga. Y encima resulta que muchosno son de sangre azul, algo que para los muy, pero que muy monárquicos tiene su importancia y para los que lo de llamar alteza a una presentadora de televisión que besa el santo estando divorciadaes algo que les importa y mucho. A mi francamente un me importa un pimiento, lo de divorciada lo otro ya no:
Pero mire majestad a pesar de todo eso. yo aunque solo sea por aquello del «muy campechano» y por los recuerdos compartidos, estaría dispuesta a perdonarle muchas cosas, pero lo que no le voy a perdonar es esta estupidez.

Pero en qué pensabais majestad, si es que pensásteis.
Yo creo que no pensasteis porque si lo hubierais hecho habrías visto que ni moral ni economicamente el pais está para aguantar cacerias reales.
Si lo hubieras pensado habrías visto hasta donde podían llegar las consecuencias políticas de una foto como esta. Mañana quizá alguien dirá que fuisteis invitado. Pues peor me lo ponéis encima el rey debiendo favores.
Majestad esa escopeta que sostenéis en la mano le ha hecho más daño a la corona que los negocios de vuestro yerno, que los trjes de Marichalar, que la herida de vuestro nieto.
Eso Majestad, eso yo no puedo perdonarlo.







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