Desde hace unos días vengo recibiendo mensajes más o menos sutiles, casi siempre con el mismo asunto:
Y tu qué opinas de …………..
He puesto muchos puntos suspensivos porque ultimamente hay muchos temas de los que opinar, a cual más complejo . A la vista de la foto no hace falta ser un genio para deducir que hoy «opinaré» sobre el Liceu. Esa la foto la hice de escondidas y no quedó mal.
Ay Liceu, Liceu qué jodido estas chaval!
A algunos de mis amigos liceistas de pro, absolutamente fanáticos de la ópera, les cuesta entender que cuando «pintan bastos» el orden de prioridades se altera. Es decir que entre gasolina y comida, gana la comida. Entre hipoteca y cena con amigos, gana la pizza en casa. Entre cultura y todo lo demás, puede que siga ganando la cultura pero en otro formato más arregladito. Eso trae como consecuencia que yo haya pasado de un abono en el turno E, que creo recordar incluía 12 funciones (no todo opera) por un importe de unos 900 euros, a un modesto PE (turno popular – 3 operas por poco mas de 150) En ese turno no estaban por supuesto ni Juan Diego Florez ni Adriana Lecouvrer, así que mi intención era ir un poco sobre la marcha, sobre la marcha de mi visa, para ser más precisos. Pero a dia de hoy sigo sin haber comprado l’Adriana y lo del Festival de Bayreuth de septiembre entra en el ámbito de la utopia. En fin así están las cosas para mi y para muchos otros, lo que ha provocado un bajon en el número de abonados y un desdenso en taquilla. eso y todo lo demás, es decir subvenciones llevadas a la mínima expresión y recortes en mecenazgo es lo que ha llevado al Liceu a la situación presente
Por muy diversos caminos me han llegado invitaciones y casi exigencias para firmar la petición de dimisión del señor Marco, ya digo ahora que no he firmado ni firmaré, y no porque me amistad alguna con él, lo conozco sí pero si nos cruzamos por la calle seguro que él pondría la expresión de «esa cara me suena pero …«. No he firmado porque no creo que sirva para nada, pero es que si sirviera y a raíz de eso , que no será, se provocase su destitución (porque dimitir no dimitirá) a todos los deficits acumulados tendríamos que sumar la indemnización por despido y no esta la cosa para semejante gasto, que lo sería.
¿Lo ha hecho bien, lo ha hecho mal el señor Marco ? Pues yo que sé, no conozco la situación tan profundamente como para señalar un único o multiples responsables. De lo que si estoy segura es de que se podría haber hecho más y mejor.
Ahora hace justo un año hubo que resdiseñar a la baja la temporada presente, de ahí el Fausto amputado. El público tenia verdaderas ganas de ese Fausto entero pero nos lo quitaron, a cambio nos dejaron un precioso Jo Dalí, ese no cayó. ES que era el aniversario del autor, es que el contrato programa dice que hay que programar…. El contrato programa dirá lo que quiera pero el sentido común dice otra cosa.
Se optó por las reposiciones, que no es mala teoria. Hay operas, bastantes que son baza segura, solo hay que mirar el MET ultimamente se han modernizado un poco, pero el secreto de su exito es la programación que apenas varia lo que permite reducir costes por ejemplo con menos ensayos y el dinero que se ahorran por un lado lo invierten por ejemplo en traer a los mejores cantantes del mundo. Tiene otros handicaps, pero no es del MET de lo que estoy hablando:
La Bohème ya estaba programada y es de suponer que ayudará a cuadrar los números, eso mientras a los del comité de empresa no se les ocurra montar una huelga para esos días, por favor no acabemos de joder la marrana y dejadlo para mejor momento.
Han habido otras pero la reposición más sonadas es la AIDA, que no veré porque se trata de la famosa Aida de mestres Cabanes, estrenada en 1947, mi hermano Ferran aun no habia nacido , eso fue más o menos cuando Evita Perón vino de visita a Barcelona.
Aida de por sí no es una opera para tiempos dificiles, salvo que te pongas el mundo por montera y hagas una versión minimalista, que no es el caso. Aida es una de esas operas en que aun con un lleno hasta la bandera, cosa que dificilmente se producirá, al levantar el telón estas perdiendo dinero.
Digo que no creo que llene porque los habituales ya casi podemos dibujar los decorados de memoria y porque sino estoy mal informada la ponen en julio justo después del ERE que la gente ya se ha olvidado de la ópera y esta pensando en las chanclas y el parasol.
Perder dinero con AIDA es muy fácil pero con esta aun más. Los decorados son de 1947, están hechos en papel, que antes de salir a escena se ha embarillar (no sé si se dice exactamente así pero se le ha de poner un armazon de varillas de madera por detrás) , previo planchado. Si por alguna cosa es famosa Aida es por sus coros, habitualmente el coro del Liceu se refuerza con otros conjuntos, la última vez que yo la vi fue cuando vino la señora Zapatero.
Después estan los extras, muchos extras, recordemos la famosa marcha triunfal, un montón de romanos y egipcios por allí desfilando, por cierto que los egipcios llevan pelucas a la antigua que hay que alquilar en Turin. Todo ese despilfarro tiene su lógica porque Aida se compuso por encargo para celebrar un evento mundial. Pero estamos en tiempos de crisis y no sé yo si no habría sido mejor poner una Butterfly , yo habría ido encantada a verla, cosa que no haré con Aida.
Para capear el temporal de la crisis solo se pueden intentar dos cosas, reducir costes y aumentar ingresos y sinceramente no creo que un ERE global sea la solución, seguro que en el Liceu hay quien esta económicamente sobrevalorado y otros en cambio que trabajan mucho más allá de la remuneración que perciben, a algunos de estos los conozco con nombres y apellidos. Empecemos racionalizando esa plantilla, si el que trabaja mucho no está debidamente remunerado pronto se quemará el otro en cambio seguirà «chupando de la teta» hasta que un dia se largue a otro sitio a seguir haciendo lo mismo pero llevandose una medalla en el currículo.
Un día alguien me dijo «un cantante del coro no es Dios» Cierto, pero un asistente de director o de lo que sea tampoco.
Hay que cerrar el teatro para bajar la factura de los gastos generales, eso lo decían el año pasado cuando el teatro permaneció cerrado en septiembre. Lo que me recuerda un episodio de la memorable serie británica Si Ministro, cuando el ministro desesperado se pregunta algo así como (escribo de memoria)
Pero no tenemos ningún hospital que le salgan los números? Todo son quejas
A lo que el inefable Humphrey respondía.
Si señor tenemos un hospital que funciona de maravilla no hay lista de espera, no tenemos registrada ninguna queja por parte de lo usuarios, ningun enfermero sufre estrés y que yo sepa no tenemos constancia de ninguna defunción
Esa maravilla de hospital solo tenía solo un defecto, no tenía enfermos.
Hoy he leido por ahí comentarios del tipo «El liceo no es una empresa que fabrique embutidos».
ES verdad el Liceu trabaja con un producto más complicado de manejar que no es la música ni la cultura, es la emoción. Esa emoción compartida es lo que a mi entender hace que situaciones como la presente se vivan de forma intensamente apasionada, demasiado quizá.
Pero y esto es una opinión muy personal, quizá no se hubiera llegado a este punto si se hubiera tenido más en cuenta que al margen del producto el Liceu es una empresa y hay que gestionarlo como tal. El romanticismo empieza cuando se apagan las luces, el resto del día eficiencia, productividad e imaginación.
Pero claro el peso de la administración y la politica en el teatro es mucho quizá demasiado.
Por eso la empresa esa que ha de contribuir al sostenimiento economico del teatro dentro del marco de una ley de mecenazgo absolutamente desfasada para nuestros tiempos, la misma que ya viene quemadita después de que la timasen vilmente en otro proyecto cultural no muy lejos de la rambla, la que ya sufre bastante la paralisis funcionarial en otros ámbitos quiza no esté muy dispuesta a sufrirla aquí también y encima tener que pagar por ello.
Termino este post con esta fotografia tomada desde el interior de uno de los medallones en horario de trabajo y con las luces abiertas. Para recordar que la magia, la emoción, todo eso que se produce en el escenario nace en sitios como este cumpliendo un horario de trabajo .
Esperemos que las luces del teatro sigan encendiendo, pero eso sí no estaría mal que cuando no haya nadie, alguien se ocupe de apagarlas que yo lo hago en casa por aquello de ahorrar algun eurillo, y lo hago sin necesidad de montar un plan estratégico ni contratar asesores externos.








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