Hoy es de esos días que mejor me callo, esta mañana me las he tenido y de qué manera con un chaval que llevaba un tomate de plástico puesto en la nariz y que le ha dado por protestar de vete tú a saber qué, justo en la salida del parking. quizá me he precipitado pero es que he visto que en aquel momento era uno, y al cabo de 10 minutos igual eran 20.
Esto es una protesta, me ha dicho cuando he salido del coche con las hormonas saliendo a presión por las orejas. ¿Que qué le he dicho? Pues de todo, supongo, la verdad no lo tengo muy claro. Será por el calor, porque tenía muchas cosas que hacer y poco tiempo pero literalmente he perdido los papeles, así como suena. Por suerte otros conductores que se han visto como yo atrapados por la «gracia» del chaval se han solidarizado conmigo y el niño, su tomate y sus bolos han tenido que dejar su «protesta» para otro momento. No ha sido tanto una cuestión de solidez en mis argumentos; que lo eran, como de volumen de personas.
Por eso creo que hoy es de esos días que mejor me callo.
Es que no ha sido solo el chaval del tomate, es que desde las siete de la mañana que venía escuchando en la radio el festival ese que hoy se han montado en las puertas del Parque de Ciutadella. Un festival que forzosamente acabará mal, porque llega un momento en que hay que decir basta.
No se puede estar contínuamente apelando a la «libertad» porque la libertad tiene un límite que es la libertad de los demás. Y para que esas libertades individuales sean posibles es preciso la existencia de en un marco de convivencia, basado en normas y leyes. Leyes que gustarán más o menos pero que salen de un parlamento que hemos elegido nosotros. O no, porque nuestra libertad individual nos permite no votar, o poner en la papeleta «eres un capullo».
En cualquier caso las leyes existen para todos y se han de cumplir y hacer cumplir. Y en esas estamos hoy cuando se ha impedido trabajar a la prensa, se ha alterado la vida ciudadana, se ha agredido a representates legalmente elegidos, porque cada diputado, sea de derechas, izquierdas, nacionalista o no, lleva detras el respaldo de un número grande o pequeño de personas. Esas personas votasen lo que votasen merecen un respeto.
Que el sistema que tenemos ahora es mejorable, por supuesto faltaría más. Pero no es ese el camino.
He dicho que hoy me callaba y me callaré.
Solo que como hoy he pasado por Plaza Catalunya. Pensaba que allí quedaban cuatro gatos, no sé donde oi que aquello iba a quedar como una especie de punto de debate pero que la acampada se deshacía. Debí soñarlo, supongo.
Desde que empezó la famosa acampada he pasado tres veces y lo que hay ahora allí poco o nada tiene que ver con lo que había al principio. Hay os dejo las fotos.







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