Días atrás os hablé de Becker y su problema. Hoy, en un último intento no tanto por salvarla como para tener la absoluta certeza de que no tenía solución, la hemos operado. Volviendo a casa con su cadáver en el maletero me preguntaba.
¿Qué tendrán los perros que cuando se mueren lloramos por ellos?
Hoy en mi jardín hay un nuevo árbol, el árbol de Becker













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