For English readers.
Sorry, but today I have no time to translate the recipe is a bit long, just a bit. tomorrow maybe.
Supongamos que estamos a 22 de diciembre día de la lotería. La nevera está a reventar pero se va a tener que achuchar un poco más porque dentro de nada llega EL PATO.
Decía ayer que la gran dificultad de este plato es el manejo de las cantidades, porque no es lo mismo cocinar para 3 que para 30. Pues a eso vamos a alimentar 30 salvajes sentados a la mesa. Y lo de manipular enseguida sabréis a qué me refiero.
Para hacer este pato uso muslos. Los puedes comprar frescos y hacerlos a horno suave en su propia grasa durante ….. buff. Pero repito estamos haciendo pato para 30 así que no podemos andar perdiendo el tiempo con tonterías que para eso se inventaron las nuevas tecnologías y las latas. Si señores latas, también sirve envasado al vacío. Se trata de conseguir esto o algo parecido.

10 muslos en cada lata, en este caso cuatro latas porque a pesar de que todos vienen
Llenísimo estoy llenísimo. Es que ayer me puse…. no sabes tú cómo me puse
A la hora de la verdad muchos repiten.
Una aclaración para los que se han escandalizado, en muchos restaurantes cuando pides confit de pato te sirven esto. Lo sacan de la lata lo meten en el horno le añaden un par de patatas (o croustillant de patatas según las aspiraciones) y toma castaña 20 euros el plato.
Yo me lo curro un poco más.
De entrada lo más importante es abrir la lata. Fàcil, sí. Si encuentras el abrelatas un instrumento que apenas uso y que cuando lo necesito nunca sé donde está así que me voy al vecino a pedirle uno.
Si leeís las instrucciones os dirá algo así cómo
Ponga la lata al baño Maria.
Pues yo no. Cuatro latas de este tamaño al baño María, para Nochevieja aún estoy allí. Así que yo abro las latas y procedo a sacar el contenido. La abro por un lado, luego por el otro presiono por arriba y sale eso. La mano no es mía.


Ahora hay que decidir:
¿queremos cepillarnos a la familia de forma inmediata por obstrucción arterial masiva ?
O bien
¿preferimos que coman bien sin poner en demasiado riesgo su integridad física y de paso que el pato no tenga el mismo sabor que en el restaurante aquel donde nos clavaron 20 euros o mas?
Yo me quedo con la segunda opción, para cepillarse a la cuñada ya habrá mejor ocasión.
Así que yo procedo de la siguiente forma. Tengo el horno encendido a unos 150 grados y voy metiendo los «tochos» pato hasta que la grasa se va deshaciendo en esta fotografía podéis ver un «tocho» al natural y el otro a medio desgrasar.

Esto llevará un buen rato al final habréis recogido esto

Yo suelo guardar un poco, repito UN POCO, para algún asado el resto lo pongo en garrafas (en plural) y lo llevo al «punto verde» aquí llamado «Deixalleria». NI SE OS OCURRA TIRARLO POR EL DESAGUE, no tanto por el medio ambiente como por vuestras tuberías.
Despues de este proceso el pago habrá quedado más o menos así.

Ha llegado el momento de sacar la salsa de la nevera. Se echa un poco sobre el pato y el resto vuelve a la nevera.

Cómo veís ahí algo más que pato, concretamente ciruelas (sin hueso y orejones) antes de ponerlos ahí han estado aquí.

En una mezcla de agua y vino durante más o menos el mismo tiempo que he invertido peleándome con el pato de las narices.
Recuerdo que estamos a 22 de diciembre y todo lo que haremos será ponerlo en el horno algo así como un cuarto de hora, dejarlo enfriar y a la nevera pero también puede estar en algun sitio fresco donde no lleguen ni hijos, ni perros. Tranquilos que no se estropea.
Ese día también preparo el acompañamiento que suele ser patatas asadas, cebollas glaseadas y manzanas asadas.
Por fin, llegó el 26 de diciembre y llega el momento de deshacerse del pato.

Se pone todo en el horno a unos 150 grados. ¿El tiempo? Pues yo lo pongo más o menos cuando parece que todo está a punto para empezar a comer y mi suegra dice aquello
Tots a la taula que es refreda (Todos a la mesa que se enfria)
Frase de lo más absurda porque de primero suelo poner unas bandejas con jamon, ensaladas y salmón, porque si este es el «pato de mi cuñado» el salmón es «el salmón de mi cuñada»
Hi haurà salmó (¿Habrá salmón?)
Teniendo en cuenta lo que se tarda en colocar tanta gente alrededor de una mesa.
Jo on em sec? (Donde siempre leñe!?
Nena falta una cadira – Niña (esa se supone que soy yo) aquí falta una silla.
Etc. etc.
Lo que tarda mi cuñada en cepillarse el salmón. Y la posterior maniobra de retirada de platos y colocación de los nuevos más alguna interrupción en forma de concierto de acordeón.
Dije que no quería ver eso en mi casa. ¿Lo dije o no lo dije?
Pues yo calculo que el pago debe pasar algo así como una hora en el horno, de ahí que lo ponga flojito. Más o menos el tiempo que la salsa va haciendo chup chup también a fuego lento y bajito muy bajito.
Al final esto queda así, más o menos.

El año pasado salió buenísimo, espero que este año quede igual o mejor, que mi cuñado el de Santander repita, que los otros también a pesar de estar llenísimos. Que mi cuñada se harte de salmón, que mi suegra sonría que mis hijos sigan pensando que no está tan mal eso de reunirse con la familia, que hasta puede ser divertido, que en algún rincón de la mesa me reencuentre con la sonrisa de mi suegro. Pero sobretodo lo que más deseo es que aprovechando la confusión Patton no se zampe el jamón.
Cómo decimos por aquí Que vagi de gust, que aproveche.









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