Waterloo bridge

Waterloo bridge

Desde hace ya varios años, hay un lugar que visito, sí o sí en todas mis visitas a Londres, la estación de waterloo. Lo que ya no es tan frecuente es que cruce el puente del mismo nombre y que se encuentra a pocos pasos de allí.

Pêro en esta ocasión sí, lo crucé. Venia de visitar la Courtauld Gallery en Somerset House, justo en la otra orilla del rio, pero sobre todo porque hacía un dia esplendido.

Por experiencia, dura experiencia, sé que en Londres en dias de esos «bonitos» cuando el viento hace inutil el paraguas, una de las mayores estupideces que se pueden hacer es cruzar un puente. La temperatura baja en picado y si llevas el Mediterraneo en la piel, peor aun.

Pero ese día, sin viento y con sol, pude disfrutar de estas magnificas vistas, el sky garden se ha quedado enano en pocos años.

El primer puente inaugurado en 1817, fue una iniciativa privada de la Strand Bridge Company, que pretendía recuperar la inversión cobrando un peaje para cruzar. Que vistas las dimensiones de la ciudad, seguro que sería un negocio, poco de la inauguración se le puso el nombre de Puente de Waterloo, podéis imaginar en honor a que famosa batalla.

La siguiente imagen ilustra el momento de su inauguración.

Por algún motivo, los suicidas encontraron gusto a este puente. Hasta el punto que el Thomas Hood escribió un poema titulado «El Puente de los Suspiros», que trata sobre el suicidio de una prostituta allí.

Tambien fue objeto de la atención de diversos artistas, los más destacable seguramente fueron Jhon Constable y Claude Monet.

Este último quizá el más conocido. El puente actual no se parece en nada a este.

Alla por 1930, la autoridad decidió demoler el puente y reemplazarlo por uno nuevo, que supuso más dificultades de las esperadas. Si renovar la cocina ya es difícil; qué debe ser renovar un puente. Entre unas cosas y otras las obras no empezaron hasta 1937 y en 1942 se inauguró, pero no estaba acabado ni mucho menos. Y además vino la guerra y todos los puentes de Londres este fue el único en que la aviación alemana hizo diana.

Pero si algo ha hecho famoso este puente, al menos en la segunda etapa de su historia es la contribución de la mujer en su conclusión.

Al estallar la guerra, un puente tenia un valor estratégico incalculable. Pero, al igual que sucedió en otros muchos ámbitos industriales, no había mano de obra, los hombres estaban en el frente y las mujeres mayoritariamente se quedaron en la retaguardia; cuidando abuelos, hijos, haciendo la comida, cuando había, esquivando bombardeos y construyendo puentes. Por eso y durante muchos años el puente de Waterloo, para todo londinense era el «El puente de las Damas o de las mujeres»

Una última curiosidad, las piedras del puente original donadas, hay piedras en Canberra, en Nueva Zelanda, (estas tiene mucha gracia, porque actualmente están en un monumento a la memoria de un perro vagabundo). Una parte de la madera se utilizo en la biblioteca de la Abadía de Anglesey.

Y hasta aquí el puente.

Ya he dicho en más de una ocasión que cuando escribo cosas de algún viaje, el principal es no olvidarlo.


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