Siesta en compañía

Siesta en compañía

Cuando escribo esto, estoy sentada en el sofá rodeada de almohadas, con un parche medicamentoso en la espalda.

El intensivo de ordenador, y la consecuente falta de actividad, de estos últimos días, ocupada primero con un proyecto, que aun no puedo mencionar y después con la remodelación integral de esta web, han acabado pasando factura. Esta tarde sin venir a cuento, de repente, me he quedado «clavada». Nunca me había pasado, dolor de espalda sí, pero quedarse en posición de cuatro, no.

Total que aquí me tenéis esperando a ver si la gata se digna aparecer, ahora que no tengo perros realquilados (Merkel no cuenta) y se viene a echarse a mi lado, porque si alguna virtud tiene es que con el calorcillo que desprender y su ronroneo, cuando te das cuenta, has caído en un sueño profundo que puede durar horas y que francamente me vendría bien.

Esto, no es exclusivo de mi gata, la difunta Sonna era como un somnifero, además era tan grande y pesada que si se tumbaba encima, allí te quedabas.

Por eso, porque los gatos duermen mas de catorce horas al día y que cuando estan despiertos a veces se hacen los dormidos es por lo que me sorprendido tanto lo del señor Terry Lauermann un jubilado de 75 años, que casi todos los días va hasta el refugio de animales solo para echarse una siesta y jugar con los gatos. Es el voluntario estrella de Safe Haven Pet Sanctuary (@safehavengb), un refugio que rescata gatos con discapacidades de lugares donde, de otro modo, correrían el riesgo de ser sacrificados.

El consejo que da el señor Lauermann para la jubilación no es otro que: ¡echar una siesta con un gato!

No puedo estar más de acuerdo. Pero tampoco hay que pasarse, un poco de movimiento le aseguro que es algo muy conveniente y sino preguntadle a mi espalda.

A ver si viene esta gata, que ya se retrasa.

El refugio donde va el señor Terry Lauermann


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