Ayer fue uno de esos días tan intensos que parece como si hubieran sido tres, algo muy habitual en estas fechas pre-navideñas. Unas jornadas que suelen ser muy duras, mas de lo que parece y que a menudo terminan en un restaurante bajo el lema, cena de empresa, cena de compañeros de aquagym, no es el caso pero quien dice aquagym, dice curso de ingles, asociacion de puntaires (encaje de bolillos) o, por ejemplo, cena de navidad de los voluntarios del Liceu. Este año el lugar elegido fue el restaurante Centonze situado en el Hotel Meridien en plena Rambla de Barcelona.
La cena estuvo bien, el servicio correcto. Vamos, ninguna queja, tampoco tiraré cohetes porque las cenas así en grupo no es la mejor forma de valorar la bondad de la cocina de un restaurante. Pero estuvo bastante mejor que en otras ocasiones, el problema vino cuando quise ir al servicio.
Bien limpito, moderno, muy oscuro, no acabo de entender esa pasión por los lavabos oscuros, directamene negros. A mi siempre da mala espina porque cuesta más ver la porqueria, pero no fue el caso porque estaba todo muy pulido. Todo bien hasta el momento en que quise utilizar el inodoro.
A ver una es mujer, y o te sientas, tomando las precauciones higiènicas que consideres conveniente o haces como algunas, y adoptas posturas extrañisimas, cercanas al contorsionismo, que en la actualidad han conseguido que los, antaño impolutos servicios de señoras, actualmente suelan estar meados, tanto en la tapa como en el suelo. Algo muy desagradable y esto pasa en todas partes en unos grandes almacenes o en liceu.
Pero ayer mi dia de suerte y estaba todo reluciente, vamos acabado de limpiar. con esa confianza voy me siento… y de un tris no han de venir los bomberos a sacarme de la taza del water.
Sabeis aquello que pasa cuando la vista te engaña y bajas un escalon creyendo que tiene una altura determinada y resulta que no, que mide la mitad, o cuando te sientas en una cama, silla o taza de water y resulta que tu cerebro que tiene una memoria espacial de la altura habitual es estos elementos se seinte engañado porque esa cama, silla o taza de water está anormalmente baja. Yo tengo estatura media, pero alli entra una chica de 1,80 y las rodillas le tocan la barbilla.
Este es el inodoro en cuestión, visto así parece normal, pero fijaos en la gran distancia existente entre la taza y el mecanismo, por cierto torcido) pero sobretodo en la altura que alcanza el palo de la escobilla.

opción a) o lo compraron online y no se dieron cuenta de que se trataba de una serie especial para japoneses bajitos o, y esta es mi terrible sospecha, opción b) se trata de uno de esos inodoros que quedan colgando en la pared y algun luminaria lo puso apoyado en el suelo. Vamos, que si vais al restaurante Centonze, ojito con el inodoro que por menos algunos han tenido que coger la baja.
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