Esa foto que no pude hacer

Ocurrió una soleada mañana primaveral, hacia el medio día. Yo regresaba a casa después de una de mis actividades paralelas en el Liceu, aquel día fui en coche porque de haber ido en tren  ahora no estaría escribiendo este post.

Como  es habitual había aparcado en el Saba de la catedral. Al salir tomé la Via Laietana hacia el  puerto, para despues ir a buscar la Ronda Litoral dirección Besos y a casa.

Al llegar a la altura del Moll del diposit, donde hay una explanada habitualmente ocupada por un mercadillo más o menos organizado cuyas paradas se alternan con las consabidas “mantas” repletas de bolsos de Prada;  de repente una furgoneta tipo Kangoo  se me cruza y sin ningún miramiento para con sus neumaticos se sube a la acera, y  casi se lleva por delante un grupo de turistas en sus segways, un tema a tratar en proximos posts.

Antes de que las ruedas dejasen de girar ya se habian abierto las puertas del vehículo de donde salieron  dos sujetos con pinta de guerrero maya, es decir bajitos y cuadrados, de esos que embisten y no lo cuentas. En un plis plas, cosas de la practica,  ya habían montado un tenderete, no de ropa infantil ecologica o miel  del Montseny sino de un partido politico de color azul, aunque esto es un detalle sin importancia porque  con posterioridad he tenido ocasión de comprobar que  la mecánica es la misma para todos.

El tenderete constaba de:

un atril, con el logo del partido,  espacio para colocar la chuleta en forma de papel y agujero del tamaño para la botella de agua correspondiente. Dicho atril estaba montado sobre una tarima que aun no sé como pero  salió de dentro de la furgoneta.

En la parte posterior de dicha tarima  de aproximadamente 2 por 2 metros, situaron dos …. digamos columnas de carton, que esas sí vi que venian plegadas y que una vez montadas  abultaban lo suyo, entre ambas columnas en las que se veia la efigie sonriente del candidato, que dicho sea de paso no tenia la misma pinta en foto que al natural, se situaron ocho personas, de filiacion desconocida que  habían llegado pocos segundos antes  con el mismo estilo de conducción que los anteriores.

Mientras estos “figurantes” ocupaban sus lugares y se arreglaban la corbata o el sujetador, según sexo, los currantes acababan de colocar frente a la tarima las sillas, en número de seis, dispuestas de tal forma que  vistas desde el fondo y sin abrir demasiado el campo de visión podían dar la sensación de que lo que había allí  era una multitud, cuando en realidad  allí solo había tres personas que habían venido como complemento a con las sillas.

Al poco llegó el candidato con su séquito formado por una treintañera con pinta de becaria del jefe de campaña, un señor cargado de papeles que debia ser  el secretario/assistant  y un jovenzuelo que podría ser mi sobrino que no levantaba la vista del smartphone. Este último y la chica ocuparon las sillas vacías, mientras que a su espalda se situaban  los periodistas. Por los logos de sus microfonos pude saber que eran de tv3, A3, Tele5, 8tv y uno más que no llegue a identificar.

Como los periodistas, al igual que los miembros de la iglesia de los últimos días, los mormomnes, van por parejas, el que habla y el que graba pues en total eran 10 personas,  que habian llegado hasta allí cada uno con su coche.  Por lo que, en aquel momento,  sobre la acera  estaban:  la furgoneta, los dos coches de los ocho figurantes, el del candidato, los cinco vehiculos de los periodistas y el coche patrulla que tenia el tráfico cortado. En total 9 vehiculos y   21 personas,  más los  guerreros mayas que aprovecharon los minutos de  la conexion en directo para fumarse un piti.

Todo fue tan rápido que me costó reaccionar y cuando me disponia a apuntar con el teléfono e inmortalizar el momento, vete tú a saber porqué al guardia le entraron las prisas y empezó a hacer sonar el pito y agitar los brazos como un poseso, al tiempo que me señalaba con el dedo acusador, en lo que solo podía entenderse como una amenaza de sanción por haber cogido el telefono en su presencia.

Así que sin más, so pena de perder puntos en el carnet,  dejé el telefono, puse primera y me fui para casa.

Desde entonces no he tenido otra oportunidad omo aquella  de situarme a espaldas del candidato de turno y fotografiar la realidad de los bolos de los políticos de renombre en campaña, porque las campañas “de pueblo” son otra historia de la que hablaré otro día.

image3

 

En este blog no estan activados los comentarios, si quieres decirme algo de forma pública puedes hacerlo en mi PAGINA EN FACEBOOK o utilizando el formulario de CONTACTO

Anuncios