Palabrita de niño Jesús que yo no tenía para nada la intención de que una de mis primeras fotos en Salamanca fuera esa de ahí arriba, pero es que cruzando el Puente romano y después de una cuesta eso es lo primero que te encuentras.
¿Eh? se preguntarán algunos? Pues sepan que eso es el tan traído y llevado Archivo de Salamanca, (aunque en este caso lo de traído y llevado suene un poco a ironía) Sí este es aquel famoso archivo de los «papeles» un tema que en su momento dio mucho, francamente demasiado que hablar. Una muestra de cómo no se han de hacer nunca las cosas, por una parte y por todas. Empezando por quién se llevó los papeles; ese el primero, pero es que después vino el olvido y la dejadez, de repente el tema se convierte en estandarte político y ya la tenemos liada unos gestionandolo tan mal como supieron y los otros… bueno los otros van y cambian el nombre de la calle Gibraltar por Expolio. En fin algo como para olvidar, el problema es que hay algunas personas que tienen allí papeles personales de sus padres o abuelos (porque esos, precisamente esos que eran los más reivindicados allí siguen) para esas personas es más difícil echar tierra al asunto, pero como ahora no interesa pues ya se sabe.
Hecha esta pequeña anotación Salamanca se me presentó como una ciudad espléndida, llena de vida y cargada de historia una veces bella y otras no tanto.

Estuvimos allí dos días el primero lo dedicamos a la catedral y a callejear.
Mil veces me quedo con la de Leon pero la de Salamanca es realmente impactante, especialmente por su situación en lo alto de Salamanca confiriendo al skyline de la ciudad un aspecto imponente. Desde el parador cuya principal por única virtud es la vista nocturna de la catedral tomé algunas fotos bastante aceptables. Cuando vuelva no me hospedaré allí no porque el servicio no fuera bueno, que lo era, las vistas inmejorables pero para tener esas vistas tenías que darte una buena excursión, por más que el conserje insistiera en aquello de «son 10 minutos».
Quieras o no en Salamanca, sin necesidad de plano ni nada al final acabas llegando allí, al centro de todo, a la plaza Mayor de justa fama.

A la mañana siguiente tocaba hacer el turista y empezamos por el convento de San Esteban. Allí pude ver una virgen en paños menores; dicho así suena fatal pero eso es lo que vi. En la iglesia había un paso procesional y mientra nosotros andabamos por allí ( acababan de abrir y apenas habían visitas) llegaron un grupo de personas cargadas con grandes fardos y poc después vi a la virgen despojada de sus lujos y con las «trampillas» al descubierto, por trampilla me refiero a un armazon metálico que partiendo de la cabeza da forma al manto.
De allí y por expresa recomendación de mi amigo Miguel nos fuimos al Convento de las Dueñas.
Gracias Miguel,
La intención de la fundadora fue la creación de un beaterio en el que pudieran retirarse nobles señoras, por lo que recibió del pueblo salmantino el sobrenombre de Convento de Las Dueñas . La parte visitable del convento es el claustro, un claustro atípico, yo le vi un cierto aire a casa solariega, está en Salamanca pero podría estar también en alguna ciudad de sudamérica. En el piso bajo resulta fácil imaginar a las mujeres sentadas entre los fustes de las columnas haciendo punto, o agitando el abanico. Es un claustro que no es un claustro. Y eso quizá encuentre su explicación en el origen de este convento que fue creado mandado construir por Juana Rodrígues maldonado esposa de Fernando Alfonso de Olivera con la intención de ser un lugar de retiro (beaterio) de nobles señoras, de ahí que pronto se le conociera como Convento de Las Dueñas:.


De allí a la casa de las Conchas , cómo no. A las escuelas mayores, a buscar la famosa rana y a Zara.
¿Zara? pues vaya ocurrencia será que no hay Zaras en Barcelona.
Pues sí pero ninguno como este. Fui allí por recomendación nuevamente de Miguel
¿Zara? respondí cuando en su lista de recomendaciones incluía el Zara de Salamanca.
Entrad!, esa fue toda su respuesta. Pues ahora soy yo quién lo dice si os dejáis caer por Salamanca no dejéis de entrar en Zara y no precisamente a comprar camisetas.

Pero yo no haré como Miguel y os diré el porqué. En ese Zara veréis un ejemplo de cómo fusionar el pasado con el presente de una forma casi diría que magistral.
Queda mucha Salamanca pero yo no soy una guia de viajes. Pero ya que he empezado, sin querer con la polémica del archivo quisiera acabar con unas palabras sabias, porque Salamanca también es lugar de sabiduria.

Pues dicho queda, ahí os dejo un pequeño video con algunas imágenes tomadas en una ciudad que merece otra visita.

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