Me gustan muchas cosas, por ejemplo, me gustan las lentejas, me gusta la paella, me gusta la ópera. Pero claro, no cada día como lentejas, ni cada día escucho ópera. Mi oído necesita una dieta más variada, hay días que me da por Bach, otros por Chet Baker o Ella Fitzgerald, de tanto en tanto me apetece una tapita de Jacques Brel, o como hoy que con la excusa de ilustrar este post me he pegado un harton de Tomatito, Manolo San Lucar, El Lebrijano, El cigala y otros.
Y todo esto porque ayer , como dije, la Unesco no solo reconoció el valor del cultural de los Castellers, también hizo lo propio con el flamenco. Aunque la verdad yo creo que al Flamenco mucha falta no le hacía o quizá sí, por aquello de mantener la esencia y la calidad que no todo lo que se vende como flamenco merece ese título.
Como no soy experta para nada me limitaré a dejar algunos ejemplos de lo que para mi, es buen flamenco en sus diversas facetas, baile, cante y guitarra. Al final he añadido uno de esos «reproductores de Youtube» en el que he seleccionado la película Flamenco de Carlos Saura, creo que completamente. Una auténtica Masterclass de lo que es el Flamenco. Un arte que se puede estudiar, se puede aprender pero que sobretodo se lleva en la sangre. En la mía no, la verdad, yo me limito a admirarlo y respetarlo.








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