Erwin Wurm: La escultura efímera

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Erwin Wurm: La escultura efímera

Entre esas «cosas» que me sacan un poco, o un mucho, de quicio esta aquello de: » es que eres una artista»

Me da casi tanta rabia como cuando escribía libros a l’ancient estil (editorial al uso, firmas y tal) y alguien me llamaban escritora. Pues ni lo uno ni lo otro. He escrito libros, sí, los he publicado también pero eso no me hace escritora.

En cuanto a lo de «artista» pasa algo parecido. Desde mi óptica muy personal, acepto que tengo habilidad, más que mi marido, por poner un ejemplo cercano, que se quedó en la casita, con chimenea y un árbol (a veces a la derecha otras a la izquierda). Afortunadamente tiene otras virtudes.

Yo dibujo, a veces mejor otras peor, pero en el fondo lo que hago es reproducir una imagen más o menos complicada con una u otra técnica, yo creo que eso no es ser artista. Vale que si miramos, atras, muy atrás lo que hacían los grandes artistas era reproducir lo que veian en el caso de retratos o paisajes, tambien se convertían en algo parecido a narrador o enseñante que mediante su habilidad y tecnicas, explicaban en imagenes o volúmnes, guerras episodios bíblicos. Ya sabeis todo eso. ¿Eran artistas? por supuesto que lo eran. Porque en aquella epoca el artista era el que era capaz de hacer esas cosas, y en un mundo donde no existia la fotografia un retrato que te mirara a los ojos, o una sonrisa a medio esbozar, o dar vida y movimiento a un trozo de marmol, eso era arte.

Pero el tiempo pasa y ahora el concepto arte es más amplio, guste o no guste.

Todo este rollo es porque quería hablaros de un señor austriaco Erwin Wurm, si no os suena de nada, tranquilos. Los museos especialmente los «contemporáneos» están repletos de obras de artistas cuyos nombres, si nos salen como pregunta en el trivial seguro que fallamos.

Wurm, tiene obra en diversos museos. Yo lo descubrí en la Tate Modern que para mi, junto con el Moma son los templos de los «pondering men» como el de la foto, que saben tanto de todo que se han de aguantar la cabeza.

El gran logro de Wurm es (un momento que lo tengo apuntado por ahi)ah! si. expandir la definición de escultura hacia el terreno de lo efímero, lo psicológico y lo cotidiano. ahí es ná

Wurm comenzó su formación en los años 70 en Viena y Salzburgo. En sus inicios, trabajó con materiales tradicionales, pero pronto sintió que la escultura clásica estaba «atascada» en la permanencia y el peso. (Esta frase no es mía, soy incapaz de redactar eso, la he sacado de diversos artículos sobre su obra) Para Wurm, cualquier cambio de volumen o de forma es un acto escultórico: desde ganar peso (como en su serie Fat Cars) hasta vestirse con capas de ropa. Esta obsesión por el volumen y el espacio lo llevó a cuestionar si una escultura podía durar solo unos segundos. (del catalogo de Tate Modern)

Wurmpiensa que el público no debe ser un espectador pasivo, sino la materia prima de la obra.

Aquí nacen las One Minute Sculptures (Esculturas de un minuto). La cosa va de la siguiente manera

  • El artista (ojo que aquí ya lo reconozco como artista) proporciona instrucciones escritas o dibujos que piden al espectador realizar una acción absurda con un objeto (ponerse una naranja en la oreja, equilibrarse sobre dos escobas, meter la cabeza en un estante).
  • Al ejecutar la orden, el espectador se convierte en la escultura. La obra solo existe mientras el cuerpo mantiene la postura. Aquí, la escultura deja de ser mármol o bronce para ser tiempo, tensión muscular y participación.

No reproduce nada, no interpreta nada, no intenta enseñar nada (creo) solo produce un efecto/ reacción, no exento de humor. Esto ultimo del humor siempre lo he visto muy cercano en los artistas llamados contemporaneos.

Aqui os dejo un reel de Instagram al respecto

Un señor con los pies en un barreño, muy artístico no parece pero sí cumple ese precepto, totalmente discutible, de provocar una reacción, burla, risa.

Hasta aquí estaríamos en el campo de una performance, hasta que interviene otro elemento.

La Fotografía: El Testigo Necesario

La relación de Wurm con la fotografía es fundamental, pero no como un fin artístico tradicional, sino como documento y extensión. Dado que sus esculturas participativas son efímeras (duran un minuto), la fotografía es el único rastro que queda de la obra.

La Foto como Prueba: En las exposiciones de la Tate Modern o el MoMA, las fotografías que rodean las plataformas (donde el publico hace lo que tenga que hacer) sirven para mostrar que la «escultura» es posible, registrando la fragilidad y el humor del momento.

La Tensión entre lo Estático y lo Vivo: Mientras que la escultura física es vibrante y humana, la fotografía la congela, devolviéndole ese carácter «estático» de la escultura clásica, pero con un contenido radicalmente moderno.

Y este es el motivo del post de hoy, porque siempre que he entrado en esa sala me he ido directamente a las fotografias que tienen un punto de surrealismo que las hace atractivo, a mi espalda queda la zona marcada para crear el motivo de las fotografias. De repente la obra de Wurm pasa a ser un acto contemplativo, una narración en imagenes.

Para Wurm, dicen, todo es escultura: un pensamiento, una postura incómoda, un coche hinchado o una fotografía de alguien con la cabeza en un cubo. Su obra es una invitación a ver el absurdo de la vida cotidiana a través de la forma.

Erwin Wurm


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