Hay maneras, y maneras. Jordi Armenteras

En la situación actual hay personas que, por su profesión, toman una relevancia especial como los periodistas.

En el periodismo, como en la vida, también hay clases. Desde el pringao, categoría común a cualquier ámbito profesional, hasta el comunicador. Un ser dotado de un dedo todopoderoso, capaz de hacer callar con gesto al tertuliano más sabio e incisivo, hundir a un político o elevar a los altares a un colega. Es tal la dimensión de estos personajes que cada mañana cuando se miran al espejo no pueden evitar preguntarse aquello de: ¿Qué es noticia, me preguntas? Noticia eres tú. Y acto seguido se sacan un pelo que le asoma por la nariz.

Qué más da si hace dos horas que ha habido un terremoto en Valdepeñas, el terremoto no existe hasta que al gran comunicador lo dice, pero eso será despues de la publicidad.

A veces pienso si esta montaña rusa emocional que sufrimos, desde hace unos años, crisis económicas, pandemias, volcanes, y ahora guerra ,no será todo cosa de Ferreras para mantener sus audiencias. No, Estrella que más quisiera él que llevar el guión del mundo.

Lo que sí es seguro es que las cosas son como son pero también como las explicas. Y Ferreras, entre otros, muchos en su propia cadena, lo explica a su manera y si para explicarlo tiene que dejar esperando en el recuadro inferior derecho de la pantalla a un joven ucraniano que está escondido en un sótano, pues se espera que primero tiene que hablar , el presidente de Cantabria, por poner un ejemplo.

Esta forma de llevar un programa me parece de una prepotencia insultante, casi tanta como la de uno de sus asiduos colaboradores. Lo siento caballero, pero no recuerdo su nombre y eso que cada vez que pongo el programa, que no es cada día, allí está usted con su librito, siempre en inglés y con el lomo hacia la cámara.

En medio de esta constelación de seres superiores, sabedores de todo aparece un hombre que consigue hacer de la sencillez su mayor virtud.

Jordi Armenteras es un periodista de esos, iba a decir de segunda fila, pero eso suena un poco peyorativo. Armenteras es un hombre que te habla de la actualidad en el congreso como si lo tuvieras sentado frente a tí y en medio, un cafe con leche y unos churros.

Con la misma naturalidad estos días habla de los niños que se ven obligados a dejar atrás a sus amigos del cole y los juguetes preferidos y que de la mano de sus madres se enfrentan a un futuro que no merecen.

Armenteras a veces, desde donde sea que esté haciendo ese día su trabajo, sube alguna fotografía a su twitter y la sube tal cual sin aumentar el contraste, sin dramatizar, sin filtros. El ve la realidad, la fotografía y la sube, cómo haría yo si ver aquellos rostros perdidas, no me hiciera llorar.

Armenteras trabaja para Rac1 y ahora lo tiene mal para tomar un café con churros por le han enviado a Ucrania.

Armenteras es periodista de esos que «simplemente» cuentan la noticia.

Gracias a los que cómo él se limitan a hacer su trabajo, que no es poca cosa