En el primer piso, en el único balcón

Hoy me apetece recuperar este post   que escribí hace mucho tiempo pero que me sigue emocionando. Serà cosa del otoño. Espero que os guste. 

Hay un lugar en el Pirineo de Lleida agazapado casi al final de un valle angosto, rodeado de altas y adustas montañas. Un lugar peculiar, donde el aire, además de a vaca, huele a Bach, donde la comida tiene un cierto regusto a Wagner y donde pensar, no solo está permitido sino que es norma de obligado cumplimiento.

Ese lugar es Lladore y el epicentro de ese sortilegio capaz de fusionar las palabras de Ausias March y la exhabruptos de un payes a sus vacas, se situa en la vieja parroquia del pueblo un vieja casona que cuenta sus años por cientos.

Alli viven mis hermanos Jaume y Ferran, aquellos dos taxistas tan atípicos que un día por aquellas cosas de la fatalidad tuvieron que dejar su ya viejo taxista abandonado en una taller camino de la sepultura.

Hoy su vida tiene por escenario aquellas montañas. Viven envueltos en música, libros, fotografias y recuerdos a veces compartidos otras solo ellos los entienden

Allí siempre hay  un plato que festejar, una copa con la que brindar y una lata de cocacola para «la germaneta» la hermanita que soy yo.

En su casa se respira calor de hogar, afecto y cariño.

Ahora la casa sonríe con la musica que a todas horas recorre sus viejas vigas de madera,  sus ventanas por las que a menudo salen los maravillosos aromas de los sortilegios que borbotean en su cocina, también dejan pasar el aroma de la primavera, la humedad del otoño y de tanto en tanto el vuelo de un pajarillo que erró su camino.  

No sé si esa casa vivió tiempos mejores pero seguro que los conoció peores.

En el primer piso en el único balcón, escrito sobre la piedra al abrigo del frio y del tiempo, milagrosamente respetadas por la historia y también por el hombre se pueden leer estas palabras

«En los Pirineos 26-6-38 Mi querida novia estas cortas letras son para comunicarte que me encuentro en buen estado de salud y es lo que yo deseo para ti en compañia de tus padres. Salud»

Son palabras palabras huerfanas de remitente, pero con un destinatario. Dudo mucho que aquella novia «con be» las llegara a leer, si es que sabia cómo hacerlo. Lo más probable es que nunca supiera de su existencia.  

Quien sabe si volvieron a encontrarse, si tuvieron noticia el uno del otro.

Enfocando el objetivo de mi camara sobre esa pared no podia evitar pensar en mis padres y en aquella fotografia que ellos, aun novios se hicieron a los pies de Colon, al final de la Rambla, justo antes de que la guerra los separara.

Han pasado muchos años y las palabras siguen allí, supongo que al final el sol y la nieve acabarán ganado la partida pero yo de momento tengo esas palabras guardadas en mi ordenador y también en  mi recuerdo

18 Comentarios

  1. Jolín, Estrella, me acabas de encoger el corazón con tu historia, muy bonita por otro lado, pero triste…. Aunque estoy segura que tus hermanos son muy felices en esa casa y en ese rincón apartado del mundo. Un besote

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  2. [http://www.flickr.com/photos/ory2]
    Si algun dia pasas por allí preguntas por los taxistas y ten por seguro que, al menos una cerveza, seguro que la tienen.
    [http://www.flickr.com/photos/bogaugon]
    dificil lo veo. Piensa que està camino de Francia y que por allí pasaron huyendo unos y otros.
    cosas de las guerras

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