Pues cómo os decía el viajecito era en plan presupuesto estudiante de cuarto de derecho, o lo que viene a ser lo mismo, escaso.
Hay ciudades en las que dormir por un precio módico y cumpliendo unas mínimas normas de higiene resulta relativamente fácil. Este no es el caso de New York.
De entrada las calificaciones hoteleras españolas, 3 , 4 , 5 estrellas etc. allí no sirven, en realidad sirven en muy pocos sitios porque en este tema normalmente España sale bien parada (alguna cosa debíamos tener mejor). Un llamado 3 estrellas de Nueva York puede muy bien ser equiparable por servicio, espacio y limpieza a la pensión Florita.
Después está la cuestion del “ A ver donde me meterás”
En general para los españoles ir a New York es sinonimo de alojarse en la zona de Times Square, cualquier otra cosa ya te miran raro, como me miraron a mi cuando dije que había reservado hotel en Chinatown.
Baste decir que cuando se lo hice saber a mi marido me hizo sacar de Google maps todas las comisarias más cercanas. Tal cual lo digo.

He de decir que jugaba con ventaja, de mi anterior visita recordaba no solo la zona sino también la calle, impactante desdeluego. Porque realmente Chinatown es eso la ciudad China y sino que se lo digan a la novia de mi hijo que hizo una entrada triunfal en Manhattan.
Del avión a un taxi conducido por un sujeto venezolano que parecía tener ciertos problemas de coordinación entre cabeza y brazo y cuando miraba al asiento de atrás para explicarnos cualquier cosa u ofrecernos sus servicios para el viaje de regreso, cosa que hacía constantemente, invariablemente el brazo giraba con él y de poco no nos comemos, primero un camión de la basura, después un guardarail y finalmente una anciana china por supuesto.
Del taxi al hotel donde nos recibió un amable joven, chino por supuesto, que tenía claras dificultades con el inglés.
¿Han intentado hablar en inglés con un chino? Toda una experiencia. Es algo así como un alemán que hace un cursillo acelerado de español y aterriza en Huelva.
Claro que peor fue el taxista de la vuelta, chino por supuesto, pero además de chino era tartamudo.
Dejamos las maletas y hacia el puente de Brooklin que el día es joven, y mira que era fácil llegar hasta allí, a la izquierda y recto para abajo, pues nos líamos y acabamos dando una tournée por el barrio que nos permitió admirar las multiples peluquerias, chinas por supuesto, las pescaderías, locutorios, bazares, y empresas de autobuses que las hay a montones, todo chino por supuesto.
De los autobuses mi hijo puede hablar con conocimiento de causa. Boston/NewYork 18 $ ida y vuelta, claro.
Total que la pobre chica llevaba un susto encima que se le veia en la cara, he de reconocer que en algún momento llegué a dudar sobre el acierto de mi elección, pero las dudas desaparecieron a la mañana siguiente. Cuando abrí la ventana de la habitación y me encontré con esto.






Por supuesto habían los típicos homeless arrastrando carritos rebosantes de latas de refresco, algun tipo más o menos sospechoso, de no sé qué exactamente pero sospechoso desdeluego. Pero acaso no hay tipos «sospechosos» en la Rambla, o en la Gran Via de Madrid.
En el campo de futbol (soccer para ellos) siempre había alguién jugando. Según mi hijo, un experto en la materia, no tenían toque ni nada; le costó pero consiguió reprimir las ganas de impartir una master class made in Spain. Eso sí, lo siento por mis lectores de Madrid, pero el equipamiento del Barça más o menos ortodoxo ganaba por goleada en realidad no vi a nadie con la camiseta del Madrid.
En el lado siempre había alguien practicando Taichi o artes marciales y más la derecha un grupo de personas compartían los cantos de sus pájaros. Resumiendo otro New York, absolutamente recomendable. Y además se comía bien y barato.
El hotel era el Windsord hotel. Dos habitaciones dobles con baño completo practicamente nuevo, todo muy limpio, tele de pantalla plana, curiosamente sin armario solo una especie de perchero de pared y una cómoda. En total pagamos 894 euros por cuatro noches.
Podría haber encontrado cosas más baratas, pero ya eran en plan habitaciones de hombres y habitaciones de mujeres o baños compartidos.
Eso sí cuidado a través de qué web se reserva, porque hoy he visto por ejemplo que en A1 discount salía más caro (por eso no pongo el enlace) yo lo reserve a través de Budgetsplaces.com.
Eso sí los servicios escasos, recepcionista chino las 24 horas, cosa que es de agradecer y si por la noche te entraba el hambre tenía una máquina de candys y un microondas en el sótano. Un día que me aventuré por allí y me encontre con dos señoras chinas con bata de boatiné y zapatillas calentando una sopa de fideos en el microondas.
Insisto es otro New York.







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