Que levante una mano o las dos quien no haya visto nunca esta maravilla…… ¿? lo suponía. Y es que el David de Miguel Angel es conocido, no , lo siguiente. Tanto que ni loca se me ocurriria hablar de él. Pero es que ayer me enconre con un reel de la Academia en el que se enseñaban algunos de los trabajos de pura limpieza los que periodicamente se somete a esa preciosidad. Trabajos que dado su tamaño ya de por si suponen una dificultad pero que sobretodo, y de ahí este post permiten gracias a estas fotografias hacerse una idea de su tamaño y de lo colosar de la obrfa de Miguel Angel.
Cuando Miguel Ángel asumió el encargo en septiembre de 1501, tenía apenas 26 años, 26!!. Se encontraba en un periodo de madurez. Este sería su camino artístico antes y después de esta obra
- 1498–1499: Había completado en Roma la Piedad del Vaticano, obra que le dio fama absoluta en toda Italia.
- 1501–1504: Esculpe el David tras regresar a Florencia. La escultura pasó de ser un encargo religioso a un potente símbolo político de la República de Florencia frente a la tiranía de los Médici y la amenaza de estados vecinos.
- 1505 en adelante: Tras el éxito clamoroso del David, el papa Julio II lo llama a Roma para emprender proyectos de escala monumental, como su sepulcro y, posteriormente, la decoración de la Capilla Sixtina (1508–1512).
¿Era solo cosa del tamaño o tenía otras dificultades añadidas? Pues las que quieras y puede que alguna más.

El bloque defectuoso («El Gigante»): El bloque de mármol de Carrara había sido extraído casi 40 años antes y descartado sucesivamente por los escultores Agostino di Duccio y Antonio Rossellino. Presentaba grietas, agujeros (llamados taroli) y una forma estrecha y alargada producto de un trabajo previo deficiente.
De allí nació David, con una altura de 5,17 metros, incluyendo el pedestal rocoso que forma parte de la figura). Y unpeso aproximado de 5,5 toneladas. Al tratarse de un bloque tan estrecho, Miguel Ángel tuvo que adaptar la pose de la figura sin margen para errores de corte. Lo que influyó directamente en la postura (contrapposto) y en la ligera desproporción intencionada de la cabeza y la mano derecha, pensadas para compensar la perspectiva desde un punto de vista inferior.
A eso hay que sumar el tema logístico. Mover una pieza de tal envergadura desde el taller hasta la plaza requirió una estructura de madera suspendida sobre rodillos que dicen, tardó cuatro días en recorrer apenas unos cientos de metros.

El David ha tenido dos emplazamientos principales a lo largo de sus más de cinco siglos de historia. Inicialmente, entre 1504 y 1873, la escultura permaneció al aire libre en la Piazza della Signoria, justo frente a la entrada del Palazzo Vecchio. Esta ubicación fue elegida por un comité de destacados artistas de la época —entre los que se encontraban Leonardo da Vinci y Sandro Botticelli— para convertir la figura en el gran símbolo cívico y defensivo de la República de Florencia. Sin embargo, durante los casi 370 años que pasó en la plaza, la obra sufrió un importante deterioro causado por las inclemencias meteorológicas y diversos altercados históricos, como el impacto de un rayo y la rotura accidental del brazo izquierdo durante las revueltas políticas de 1527.
Para evitar un deterioro irreversible, la estatua fue trasladada en 1873 a su ubicación actual en la Galería de la Academia (Galleria dell’Accademia). El traslado se realizó mediante un complejo sistema sobre raíles y un vagón de madera diseñado expresamente para proteger la pieza. Aquí os dejo una fotografia.

Allí quedó resguardada en la Tribuna, un espacio monumental diseñado con una cúpula de cristal por el arquitecto Emilio De Fabris para iluminar la obra con luz natural. En 1910 se colocó en la Piazza della Signoria una réplica exacta en mármol a escala 1:1 en el punto preciso donde se erigía la escultura original, obra de Luigi Arrighetti.

Quinientos años no perdonan y nuestro David ha tenido sus achaques.
cuando estuvo expuesto al aire libre en la Piazza della Signoria, el terreno cedió ligeramente, provocando que la estatua se inclinara hacia adelante unos grados. Esto concentró tensiones desproporcionadas en el tobillo derecho y en el apoyo del tronco del árbol posterior.
En la década de 1990 al 200 , investigadores del Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR) y la Universidad de Florencia realizaron tomografías, análisis ultrasónicos y simulaciones por ordenador para analizar las fisuras internas en los tobillos.
Se determinó que las grietas estructurales amenazaban la estabilidad en caso de vibraciones terrestres o sísmicas. Por ello, se instalaron sistemas de monitorización sísmica en tiempo real y, en los trabajos de restauración y conservación preventiva de las últimas décadas, se diseñó un pedestal antisísmico especial capaz de aislar la escultura de las microvibraciones del entorno y el tránsito de visitantes.

Otro reto fue la fractura del brazo izquierdo.
Tras los disturbios del 26 de abril de 1527, desencadenados por la expulsión de los Médici y los altercados en torno al Palazzo Vecchio, un banco de madera arrojado desde una de las ventanas del palacio impactó de lleno contra el David. El golpe le fracturó el brazo izquierdo, separándolo en tres fragmentos que cayeron a la plaza.
En medio de la revuelta y el caos social, dos jóvenes artistas que admiraban profundamente el trabajo de Miguel Ángel —Giorgio Vasari (el famoso biógrafo de los artistas del Renacimiento) y su amigo Francesco Salviati— acudieron a la Piazza della Signoria. Con apenas 16 años, recogieron con cuidado los trozos de mármol caídos entre la multitud y los escondieron en la casa del padre de Salviati para protegerlos.

Los fragmentos permanecieron custodiados durante 16 años. En 1543, bajo el gobierno del duque Cosme I de Médici, cuando se ordenó la reparación oficial de la obra. La restauración fue encargada al escultor Baccio Bandinelli (o según algunas fuentes, a Giuliano di Baccio d’Agnolo). Para unir los tres trozos de nuevo al hombro sin comprometer la estructura, se utilizaron pernos y espigas de cobre y hierro insertados en el interior del mármol, sellados con una pasta adhesiva especial a base de resinas y polvo de mármol. Aunque la intervención fue impecable para las técnicas del siglo XVI, las líneas de la fractura permanecieron ligeramente visibles en la superficie del brazo y el codo.
Durante la gran restauración de 2003–2004, los conservadores decidieron respetar estas juntas históricas, ya que forman parte indiscutible de la historia del monumento.
Pero los problemas de David no acabaron ahí, a principios de los años 2000 presentaba una capa acumulada de polvo, yeso, cera, depósitos orgánicos y restos de intervenciones agresivas del siglo XIX (como la desastrosa limpieza con ácido clorhídrico en 1843). ¡Por Dios! El mundo cientifico/artístico se dividió en dos bandos los partidarios del Método en Seco (Agnese Parronchi)

Método estrictamente no invasivo utilizando pinceles de cerdas suaves, gamuzas, gomas de borrar especiales e hisopos. Su argumento era que el agua podía penetrar en las microfisuras de los tobillos, disolver sales internas o alterar la pátina histórica original dejada por Miguel Ángel.
Y despues estaban los del Método Húmedo (Antonio Paolucci y Franca Antonacci): Apostaban por el uso de compresas de agua destilada aplicadas con celulosa y arcilla (poultices). Argumentaban que la limpieza en seco era insuficiente para eliminar los depósitos sulfatados y la mugre incrustada en los poros del mármol sin ejercer una fricción mecánica dañina.
La tensión escaló hasta que en abril de 2003 Agnese Parronchi dimitió formalmente al negarse a aplicar agua sobre el mármol, respaldada por más de 50 historiadores del arte internacionales.
La restauración fue reasignada a la conservadora Cinzia Parnigoni, quien llevó a cabo la intervención utilizando el método húmedo modificado frente al público en la Galería de la Academia. Se aplicaron compresas de papel de celulosa impregnadas en agua deionizada durante intervalos breves (de 10 a 15 minutos), lo que permitió disolver y absorber la suciedad sin frotar la piedra. Se mantuvieron las ceras de protección antiguas en zonas no problemáticas y las uniones de la restauración de 1543 en el brazo izquierdo. Como resultado, la escultura recuperó la luminosidad y el contraste del mármol de Carrara sin perder la pátina del tiempo ni dañar la superficie.

Como díria mi amiga Teresa, «·al final va ser una dona»
Antes he mencionado la replica que actualmente se halla en la plaza de la Signoria, obra de Luigi Arrighetti. Pues poca broma con eso.
Arrighetti, quien ganó un concurso público organizado por la ciudad de Florencia para llevar a cabo la obra, realizó el trabajo entre 1908 y 1910. La escultura fue labrada en un único bloque de mármol de Carrara siguiendo fielmente las dimensiones del original de Miguel Ángel y se instaló en su emplazamiento definitivo frente al Palazzo Vecchio en 1910. Vamos que merece unos cuantos aplausos y reconocimientos que no sé si los recibió nunca.














