En diciembre hará tres años que me metí en todo esto del blog y, problemas informáticos al margen, mi primer gran dilema fue uno que a la mayor parte de la gente no se le presenta, el idioma.
Por aquello de la fecha de nacimiento crecí aprendiendo un idioma y hablando otro, el resultado es que soy bilingüe que no es lo mismo que hablar dos idiomas.
Como dijo una vez creo que Joan Manuel Serrat parafraseando la canción que os incluyo «Qué difícil es hablar dos idiomas a la vez y no estar loco» Porque el tema no es sólo hablar, es pensar, sentir, soñar. El mismo Joan Manuel es un ejemplo de lo que digo, medio nombre catalanizado y el otro no.
En ese momento tomé la decisión de escribir en español, castellano como solemos llamarlo aquí. ¿Porqué? Pues a veces pienso que para complicarme la vida, visto algunos comentarios que de tanto en tanto recibo.
En este blog hablo de todo un poco, de las cosas que me interesan, de lo que veo, de lo que como, de lo que escucho en definitiva de lo que vivo y como vivo donde vivo es normal que lo que como, escucho o veo esté relacionado con mi entorno inmediato, la tierra donde vivo y nací.
A lo largo de este tiempo algunos de mis posts más visitados han sido por ejemplo, la receta de calçots rebozados, algunos artículos englobados bajo la etiqueta «los catalanes somos raros» (cosa que no hay que tomar como insulto y que puedo decir porque lo soy), la «carta abierta al Liceu«, «la calçotada» y en el top ten «la sopa de navidad a cuatro manos» Estos últimos publicados también en inglés como buena parte de mis posts (últimamente no porque estoy un poco gandula) y que en su día aparecieron también en Now Public donde ocuparon la frontpage durante varios días. No, no cobré nada por eso.
Això ho has de posar en català , me decían algunos familiares refiriéndose a nuestra tan catalana «sopa de Nadal». Mi respuesta era siempre la misma,
Però perquè si nosaltres, els catalans, ja sabem com es fa (Pero porqué si nosotros, los catalanes, ya sabemos cómo se hace)
Y este es el quid de la cuestión nosotros ya sabemos, más o menos cómo somos la cuestión es si queremos o no que los demás nos conozcan y que conociéndonos nos entiendan.
Que n’aprenguin, (que aprendan) me han dicho más de una vez en respuesta a mi argumento anterior.
Es una opinión personal muy personal, con la que se puede estar de acuerdo o no, eso es lo de menos porque ya digo que es personal pero yo muchas veces cuando voy por la Rambla, cosa que ya sabéis hago a menudo pienso en esos turistas ingleses (los americanos en eso van de otro rollo) que van por el mundo la mar de felices autoconvencidos de que como ellos hablan inglés, vaya mérito, todo el mundo está obligado a entenderles por eso cuando entran un bar y piden por ejemplo «a piece of cheese cake with toast and coffe with a bit a of milk only a bit», si lo piden por aquí lo más probable es que consigan comer lo quieren más o menos porque nosotros y no me refiero solo a catalanes sino a la mayoría de españoles, especialmente los de zonas costeras y también los italianos somos comunicativos por naturaleza y tendemos a hacer grandes esfuerzos por entender a ese «pobre» hombre, pobre porque solo habla un idioma.
Bueno pues nada eso es lo que hoy quería deciros, no quisiera que lo entendierais como una justificación porque ni cobro por escribir este blog ni vosotros por pagáis por leerlo, ni nadie os obliga a hacerlo así que no creo que tenga que justificarme ante nadie.
¡Ah! por cierto, esta fotografía la tomé hace unos días en el Passeig de Gràcia, si la hubiera tomado el sábado pasado, un poco más temprano, el espectáculo habría sido muy distinto. El sábado fue el día de la gran manifestación.
No voy a entrar en la discusión de si fueron 1.500.000 o 1.100.000 pero lo que es seguro es que eran muchos, muchísimos más de esos 56.000 que decían algunos medios de comunicación, claro que esos al menos reconocían que había habido una manifestación, otros al parecer no se enteraron.
Si por aquello del temor a contagiarse algo no habéis pulsado el Play, hacedlo y mirad la cara de Miquel Maristany el comentarista, su expresión parece una mezcla de «pero qué coño estoy diciendo» y «lo que hay que hacer/decir para pagar la hipoteca». Claro que también puede que esté equivocada y resulta que el hombre se lo cree.
En fin que siempre habrá quienes simplemente no quieren entender, les hables como les hables
FOTOGRAFIAS 360 GRADOS DE LA MANIFESTACIÓN







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