God save the Queen

Hace cinco años, el setenta aniversario de la coronación de su graciosa majestad me pilló en Londres y, francamente, aluciné. La reina estaba en todas partes, en los frontales de los taxis, en las mochilas de los niños camino de la escuela, en los mil y un gadgets del infinito merchandising real. Este fin de semana se ha celebrado el jubileo , setenta y cinco años cargando aquella corona que, como decía uno de sus muchos alter-ego en la pantalla, pequeña o grande, pesaba una barbaridad. Y no lo dudo.

Durante estos cinco años una parte muy importante de mi familia ha echado raíces permanentes en UK. Mis nietos hablan un perfecto inglés y un creativo catanglish, además del castellano, mejorable y con claras resonancias porteñas.

A día de hoy, mi nieto sabe más de la historia de UK que de la española y eso, mucho temo, que sería igual aunque viviera aquí, porque, que yo sepa, en este país a los niños de 5 o 6 años no se les enseña historia ,un tema siempre polémico cuando vives en una tierra donde tan solo dos generaciones atrás se mataban los unos a los otros.

Y creo que por ahí van las cosas. Aun con una buena parte de Escocia soñando con la independencia y los galeses que siempre han ido un poco por libre. Allí, en UK, hace mucho que no se matan entre ellos (lo del IRA al margen) y su rol en los últimos conflictos bélicos en que han participado, siempre ha sido en el lado del vencedor mal les pese a los americanos, que para eso ellos son ingleses y dominan la narrativa, la actual y la historica .

Los british tienen una bandera que se vende muy bien, ya sea en ceniceros, pantalones, bikinis, bandas de honor o agujas de corbata. Tienen himno con letra, que cuando te da el fervor patrio, ayuda mucho, mucho más que el chimpum chimpum made in spain, y encima lo cantan bien, pero sobre todo tiene una reina casi inmortal.

Hoy algunos hablan del presupuesto del evento, una barbaridad desde luego. Especialmente cuando, erróneamente te lo «traes para casa» y lo extrapolas a un país donde el rey no tiene feeling y que si está donde está es porque lo dejo dicho, atado y bien atado un dictador. Las comparaciones son odiosas y esas aun más.

Habrá costado una fortuna, sí, pero también ha reportado beneficios económicos y sobre todo emocionales. El jubileo de la reina ha sido una catarsis colectiva que va mucho más allá de la gente concentrada ante el palacio de Buckingham. Alcanza los que vieron a su majestad «jugando» a ser reina de cuento junto al osito Paddington, como en su momento fue chica bond.

Un sentimiento se habia ido gestando desde hace semanas en miles de casas y calles de Uk como, por ejemplo, la calle donde vive mi familia. Allí bajo un sol casi mediterráneo también tuvieron su Queen party, todos llevaron merienda, mi hija una empanada. Algunos se pintaron la Union Jack en la cara, mi yerno conoció vecinos muy interesantes y divertidos como uno que lleva diez años haciendo su propio vino en el garaje de casa, los niños corrieron de casa en casa. Cantaron, rieron, charlaron, pasaron un buen rato y todo por su graciosa majestad.

Por Dios, cuanto saben de marketing, y que bien juegan sus cartas. Una monarquía que en algún momento parecía condenada a la extinción, ahora celebra el cumpleaños de su mommy, loa el saber estar de la futura reina y ríe las gracias de los chiquillos que algún día serán reyes. Porque sinceramente, a pesar del anacronismo intrínseco y la falta de lógica de su propia existencia, en Inglaterra creo que hay monarquía para rato.

Os dejo que olvidé pedirle a mi hija que comprase el Hello.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s