A vueltas con Ikea

Siguiendo con el tema Ikea, hace unos días antes de meterme con lo del armario del baño me acerqué a la tienda de Badalona para ver «in situ» las posibles soluciones a mi problemilla.

En estas andaba yo dudando entre los godmorgon/odensvik y los maximera/askersund cuando me asaltó la terrible duda, entre otras, de qué altura mínima necesitaba para el desagüe y si el cajón superior tenia que ser el bajo el medio o el alto y qué podía pasar si directamente lo serraba.

Ya os puedo decir que lo podeis cortar, con moderación, que no pasa nada. Pero eso lo sé porque lo he probado empíricamente, lo del bajo/medio/alto, lo resolví comprando los tres y devolviendo los que no se adaptaban y lo del desagüe es evidente que con la sierra.

Qué quiero decir con esto? Pues que, aunque no frecuento mucho la tienda Ikea, físicamente, recuerdo que antes de la pandemia, igual tenias que esperar un poco pero al final siempre podías encontrar a alguien a quién preguntar, que supiera la respuesta es otro tema. Pero ese día fue imposible preguntar nada a nadie, lo más parecido a un humano fue la aplicación de Ikea.

Además observé una notable falta de material en exposición, supongo que debido al atasco general de suministros que ha afectado a todos lo sectores, total querías ver y tocar un sillón de exterior y nada que allí solo había el taburete, el resto te lo tenía que imaginar.

Pero el colmo fue al llegar a caja donde andan promocionando no ya el que tú mismo escanees los artículos, todos sin dejarte ni uno, introduzcas el nif, pases la Ikea familia, les digas tu código postal y la talla de los zapatos sino que ahora ya pretenden que llegues a la linea de cajas con toda la faena hecha.

Hace años leía a un docto economista, cuyo nombre por supuesto no recuerdo que decía que el día que nos dedicaramos a poner precio a nuestro tiempo nos daríamos cuenta de lo caro que nos cuesto todo lo barato, más cuando no lo és. Porque esta es otra, Ikea de barato ya no tiene nada.

El otro día mi nuera me pidió que si iba a la tienda por favor comprase un par de colchones de cuna baratos, (el porqué es otro tema). Años atrás los había comprado en cantidades industriales, como cama de mis perritos cuando mis perritos pesaban 45 y 65 kilos. Esas colchonetas con una funda de plástico y unas cuantas sabanas, también las más baratas, eran una solución perfecto.

El día que fui a devolver los dos cajones sobrantes, (el medio y el alto) fui a buscar el colchoncito y con qué me encuentro, pues con un articulo que empecé pagando a 7 euros, después a 12 y que ahora cuesta 19, pero es que además no es el mismo artículo, porque lo que antes era un colchón con funda de tela y un grosor aproximado de 10 cm.Ahora es una tripilla de poliuretano con una funda de ese material que seguramente es reciclado, pero que no sé si es tela, plástico o papel de water. Me negué a comprarlo.

Quizá por todas esas «cosillas» cuando Ikea me envió una encuesta para valorar mi nivel de satisfacción, les clavé un 3, automáticamente saltaron las alarmas y el sistema me preguntó el porqué.

Cita textual:

«Porque al paso que vais, cualquier día, cuando vaya al servicio en una de vuestras tiendas, me daréis la escobilla y el pato WC y encima pagaré por ello».

Si esto es la «república independiente de mi casa» casi que me declaro monárquica.

Buenas noches.

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