Echar el cierre

Supongo que debí  haberlo hecho antes, pero hay gente que cuando decide dejar de fumar lo pregona a los cuatro vientos aunque a la mañana siguiente esté en la cola del estanco con gafas de sol y ahora mascarilla. allí como quién no quiere la cosa. A mi el sentido del ridículo me puede. Nunca he sido mujer de compartir mis propósitos, pero sí mis decisiones cuando éstas ya son firmes.

Desde hace más de tres años mi relación con este blog ha sido  como una montaña rusa.  De repente escribía como si no hubiera un mañana y acto seguido silencio,  un silencio que podía prolongarse durante semanas.

En realidad el motivo para dejar de escribir aquí, fue que demasiado a menudo escuchaba en boca de mis allegados la expresión. Mamá estas en modo blog, lo que vendria a describir al tertuliano de café. Un personaje, el tertuliano, sea de café o de radio que me produce particular grima.

Sin pretenderlo, más bien todo lo contrario, estaba en un tris de caer en el pecado comunicativo que más odio, pontificar desde la ignorancia y encima gratis.

Porque hubo una epoca que los anuncios en el blog daban dinero, poco pero daban, se vendian fotos por distintos canales, claro que eso era antes de Instagram.  Durante mucho tiempo pensé que los libros se vendían en buena medida  gracias al blog, lo que no es del todo cierto.

Quizá todo se reduce a que me estoy haciendo mayor y no llego a todo. O quizá es que me he dado cuenta de que llegar a todo tampoco sirve de mucho.

Sigo con las fotografias, pero aquello de la reflex pasó a la historia y mis cervicales agradecen más un telefono. Photoshop los filtros y las layers, ya no forman parte de mi dia a día, el tiempo que tengo por delante es limitado y prefiero invertirlo en otras actividades.

Con permiso del Covid la opera y la musica siguen y seguiran estando en mi vida, pero los comentarios los hago en un café, con amigos y en directo. Bueno ahora no  mucho.

Sigo en Instagram, y en Facebook pero dudo que me veais nunca en sitios como Tik Tok. 

Mis libros siguen en Amazon, quizá publique otro que tengo a medias, o no. Nunca lo he vivido como una profesión  ni me ha inquietado.

Resumiendo, que salvo se produzca lo que en catalán llamamos un terrabastall de proporciones bíblicas, este blog  queda cerrado, de momento lo dejo visible pero cualquier día deja de existir del todo. Si alguien tiene que comunicarme algo muy importante la página “contacto” sigue activa.

Un saludo y a cuidarse. Ha sido un placer