Marriage à la mode – Hogarth

Pues así ha amanecido el día, conste que ayer mi teléfono se pasó la tarde avisando de Wind storm, que tampoco es esto, porque ventarrones los he visto más fuertes, pero este de hoy, unido a la lluvia y a esa humedad permanente que sube del suelo y el habitualmente mal aislamiento de las casas British, al menos las de alquiler, que fían el confort a un gasto inhumano en calefacción; todo este conjunto de circunstancias han dado como resultado que oficialmente pueda decir que me he resfriado. En mi descargo diré que venia de un febrero Mediterráneo que ni ha sido febrero ni nada.

Así las cosas después de dejar a los niños en el cole, por cierto no sé si lo he comentado alguna vez pero el profe de Lluc que está en first year, va siempre con corbata, sin americana y muy informal pero con corbata. Y como él el resto de profesores, que los profesores serán todo lo amables comprensivos, próximo que tu quieras pero son profesores y eso es un nivel y si para marcarlo la corbata és útil, pues bienvenida sea.

Como decía, así las cosas, aprovecho para comentar una obra,…. varias, de las que ayer pude contemplar en la National Gallery.

Marriage à la mode es el primero de una serie de cuentos moralizantes que con una gran carga sátira critican determinados aspectos de la sociedad de su tiempo (1743) en este caso el sujeto es los matrimonios de conveniencia y sus nefastas consecuencias.

En el primer cuadro se trata el contrato matrimonial entre el hijo del Earl Squanderfield (conde de campo derrochado) por tanto, conde pero arruinado y la hija de un rico comerciante en este cuadro como en los demás, la descripción del ambiente es encantadoramente exhaustiva, el conde con gota, el árbol genealógico colgando de la pared la novia llorosa consolada por el abogado.

Un abogado que pronto pasara a ser su amante. Los perros encadenados. Un matrimonio así tiene poco futuro y por eso a poco de estar casados el perrito de la familia encuentra un sombrero de mujer en el abrigo del marido, el mayordomo con facturas impagadas.

En el tercer cuadro las cosas han subido de nivel y el marido se ve obligado a visitar un medico junto con su jovencísima amante porque ambos han pillado una enfermedad venérea.

Cuando el conde muere el marido hereda el titulo pero las cosas no mejoran, un niño señala los cuernos de acteon, porque ya en aquella época la asociación de cuernos/adulterio era ya conocida.

A pesar de que el nuevo joven conde no se priva de dar salida a sus bajos (por lo de la altura respecto del ombligo) instintos. Cuando descubre a su mujer en franco adulterio no tiene mas remedio que defender su honor y lo hace con tan mala pata que resulta fatalmente herido. La condesa entonces en una actitud muy novelesca pero nada racional decide quitarse la vida .

Un culebrón hecho cuadros, exactamente 6. Seis cuadros que hasta ayer habían pasado desapercibidos a mi atención y a los que hay que darles va un gran valor. Yo creo que en realidad hay dos tipos de cuadros, aquellos en los que importa más el que firma que el sujeto del mismo sea bodegón con cerdo o rey con corona y aquellos cuyo valor estriba en ese capacidad documental, ese mostrarnos el qué y el cómo de un momento histórico, este tipo de obras te permite entrar en ese mundo cotidiano algo que encuentro francamente atractivo.

Pues eso que si visitáis la National Gallery y seguís l’audioguia, un poco más allà del famoso cuadro del cardenal Richelieu os encontrareis con la obra de este pintor ingles que no encontró mejor tema para sus cuadros que criticar a sus contemporáneos.

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