La col paperina

Mercat de la Boqueria - Boqueria Market

Me estoy planteando seriamente abrir una nueva sección,  que podría llamarse “los catalanes somos raros” porque tiene narices que con la de cosas ricas y fáciles de hacer con sólo unas horitas de horno: cochinillo, besugo, cordero, pavo etc. Aquí, en Catalunya, tengamos que celebrar la Navidad con una sopa. Una supersopa, sí, pero sopa al fin y al cabo. Su nombre autóctono es “Escudella i carn d’olla” para que me entiendan una especie de cocido. (al leer esto más de uno se está rasgando las vestiduras)
En casa hace tiempo que hemos tomado el relevo generacional en eso de las tradiciones culinarias vinculadas a la Navidad, en este caso lo han tomado mi hija y mi marido a cuatro manos.
Pero este es un plato que va más allà de la tradicion familiar para convertirse casi en una seña de identidad , por eso siempre tienes algun abuelo/abuela/tieta/suegra, pegado a tu espalda vigilando que cumplas con todo el ritual, cómo si se tratase de la entronización de la Virgen de las Nieves. Pero esta tarea fiscalizadora va más allà de la propia elaboración del plato.
He dicho escudella a cuatro manos, pero en realidad, es una escudella a cuatro manos y dos pies, los míos, que son los que van a la tocineria, a la carniceria, al mercado y al super. Los mismos que cada año, no sin esfuerzo, salen de expedición a la caza y captura de la famosa “col Paperina” un ingrediente, según mi suegra, inexcusable en una sopa que se precie y del que servidora no tenía conocimiento hasta que asumimos semejante responsabilidad.
El año pasado se me acumuló mucho la faena, total que estàbamos a 23 de diciembre, domingo, y yo sin col paperina.
Mientras circulaba por la ronda litoral camino del Liceo (entonces tenía abono de domingos) con el ánimo dispuesto para asistir al estreno de la Cenerentola, cantaba Juan Diego Florez,  no podía quitarme de la cabeza, la cara de mi suegra, diciéndome:

...no te preocupes, si no puedes, ya pondremos col de la otra…, poniendo especial énfasis en “la otra”, lo que quería decir que sí, que debía preocuparme.

Con estas que un señor en la radio se pone a hablar de la baja afluencia de compradores a los mercados municipales que excepcionalmente ese día abrían (recuerdo que el año pasado el 23 de diciembre era domingo)

Salvada! Me dije.

Como el trafico era prácticamente nulo llegué con tiempo más que suficiente para aparcar el coche,  y veloz cual rayo, ojo que llevaba zapatos de tacón, me fui al hacia el mercado de Santa Caterina, donde el año anterior había encontrado tan preciado trofeo.
Pero cual no fue mi sorpresa cuando me encontré el mercado cerrado a cal y a canto.
¡Mierda!. Los periodistas siempre engañando a la gente.
Por suerte aun faltaba un buen rato para que empezase la representación y cómo sea que el mercado de la Boqueria està a cuatro pasos del teatro, para allí que me fuí.
Al poco estaba ante las puertas del mercado, como siempre repleto de turistas, fotografiando las cuatro paradas que dan a la Rambla, demasiado fashion para mi col. Estaba a punto de darme por vencida cuando a mi derecha veo una parada minuscúla casualmente abierta.

Allí, entre unas coles lombardas y unos  nabos tamaño Nacho Vidal (supongo), veo unas coles canijas de un verde taciturno. La col paperina

Entre lo que tardé en hacerme entender  por el propietario, un pakistani aún sin integrar en la cultura del país, esperar el cambio y aceptar su agradecimiento en forma de reverencias (debí ser una de sus escasos clientes de aquel día, y seguro que la única que compró col paperina) se me hizo tarde y ya no tenía tiempo de volver al coche a dejar las coles

Huelga decir la cara de espanto que puso una señora cuando vio que junto a su visón (conste que estabamos a casi veinte grados) la señorita de guardarropia colgaba la bolsa con las coles y los nabos.
La Cenerentola perfecta, gracias. Y por lo que hace a tan catalán plato, dentro de unos días cuando consiga traducirla (tarea harto difícil) la colgaré no tanto para que nadie la haga, que no se lo aconsejo, como para demostrar que sí, que los catalanes somos raros.
La foto de la col la he cogido prestada, porque yo la col paperina la compro una vez al año y eso será la próxima semana. Si la encuentro, claro.

Hasta mañana.

Hasta mañana

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